Uso moderado de las redes sociales relacionado con una mejor salud mental de los adolescentes: nuevo estudio

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Uso moderado de las redes sociales relacionado con una mejor salud mental de los adolescentes: nuevo estudio

Un nuevo estudio importante sugiere que la abstinencia total de las redes sociales puede ser tan perjudicial para la salud mental de los adolescentes como el uso excesivo. Investigadores de la Universidad de Australia del Sur descubrieron que el compromiso moderado (menos de dos horas por día) se asocia con los niveles más altos de bienestar entre adolescentes y preadolescentes. Esto desafía la suposición común de que cualquier uso de las redes sociales es perjudicial y añade matices al debate en curso sobre los límites de tiempo frente a la pantalla.

La “hipótesis de Ricitos de oro” para el bienestar digital

El estudio longitudinal, publicado en JAMA Pediatrics, realizó un seguimiento de más de 100.000 estudiantes australianos de 4º a 12º grado durante tres años. Los investigadores midieron ocho aspectos clave del bienestar: felicidad, optimismo, satisfacción con la vida, regulación emocional y más. Los hallazgos sugieren que hay una cantidad “justa” de uso de las redes sociales, haciéndose eco de la “hipótesis de Ricitos de Oro” donde ni demasiado ni demasiado poco produce el mejor resultado.

El uso intensivo (más de dos horas diarias) se correlacionó con un menor bienestar, pero también lo hizo no usarlo en absoluto. Los investigadores teorizan que la evitación total puede provocar estrés, sentimientos de aislamiento y miedo a perderse algo (FOMO). Esto es particularmente relevante ya que Australia se ha convertido recientemente en la primera nación en prohibir las redes sociales para niños menores de 16 años, lo que plantea dudas sobre las consecuencias no deseadas de tales políticas.

La edad y el género importan: matices en los datos

El estudio reveló que el nivel óptimo de uso de las redes sociales varía según la edad y el género. Para las niñas de los grados anteriores (4-6), evitar las redes sociales estaba relacionado con un mayor bienestar. Pero cuando ingresaron a la escuela media y secundaria (7-12), el uso moderado mostró un impacto positivo, mientras que el uso intensivo se volvió perjudicial.

Los niños de los mismos grupos de edad mostraron tendencias diferentes: no hubo diferencias significativas en el bienestar según el uso de las redes sociales en los primeros grados, pero se observó una disminución en el bienestar entre aquellos que permanecieron completamente desconectados a medida que crecieron. Esto sugiere que la conexión social se vuelve cada vez más importante para los niños a medida que maduran.

Por qué esto es importante: más allá de los simples límites de tiempo

La investigación destaca las limitaciones de las recomendaciones simples “basadas en el tiempo” para el uso de las redes sociales. Los autores del estudio sostienen que las directrices de salud pública deberían orientarse hacia la promoción de una participación digital equilibrada y decidida. La pregunta no es sólo cuánto tiempo pasan los niños en línea, sino cómo lo pasan.

El estudio también aborda una brecha crítica en investigaciones anteriores, que a menudo se basan en datos transversales. Al seguir a los participantes a lo largo del tiempo, los investigadores intentaron aclarar si las redes sociales causan un bienestar deficiente o si los jóvenes que ya están pasando apuros tienen más probabilidades de recurrir a ellas en busca de apoyo.

Si bien el estudio reconoce limitaciones (incluidos datos autoinformados y un enfoque en el uso después de la escuela), subraya que tanto la abstinencia como el uso excesivo pueden ser problemáticos. La conclusión clave es que navegar en el mundo digital requiere un enfoque matizado adaptado a la edad, el género y las circunstancias individuales.