El debut olímpico de Laila Edwards impulsa el aumento de la participación de jóvenes negros en el hockey

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Laila Edwards, la primera mujer negra en representar a los Estados Unidos en el hockey olímpico, ya está influyendo de manera evidente en la diversidad del deporte y el compromiso de los jóvenes. Las solicitudes para el Black Girl Hockey Club, una organización sin fines de lucro que apoya a las niñas negras en este deporte, han experimentado un cambio claro: los posibles jugadores ahora citan explícitamente a Edwards como fuente de inspiración.

Creciente interés y representación

Según USA Today, el director de comunicaciones de la organización, Taylor Green, observa una afluencia de solicitudes de becas en las que los solicitantes hacen referencia directa a la presencia de Edwards como motivación. Los solicitantes comparten que ver a un atleta negro sobresalir a nivel olímpico les brinda un estímulo para perseverar en un deporte históricamente subrepresentado y un camino claro hacia una competencia de mayor nivel.

“Dicen: ‘Oh, quiero llegar a la División I, y veo que personas como Laila lo han hecho, y eso me inspira’. O, ‘Soy la única chica o chica de color en mi equipo, pero veo a Laila y eso me ayuda a seguir adelante’”.

Rendimiento sobre hielo e impacto más amplio

El impacto de Edwards no se limita a la inspiración fuera del hielo. Su actuación en los Juegos de Milán Cortina ha sido notable, aportando un gol y tres asistencias para que Estados Unidos avanzara a los cuartos de final. Sus cuatro puntos la posicionaron en segundo lugar entre todas las defensoras del equipo estadounidense mejor clasificado.

Surge un modelo a seguir

La propia Edwards reconoce el peso de la representación y afirmó en una entrevista con Essence que ahora se está convirtiendo en el modelo a seguir que le faltaba cuando era niña. Su éxito valida el potencial de las niñas negras en el hockey y proporciona una prueba tangible de que es posible lograr logros a nivel de élite.

El surgimiento de atletas como Laila Edwards no sólo cambia la demografía del deporte sino que también crea un ciclo que se refuerza a sí mismo: una mayor visibilidad inspira una mayor participación, lo que conduce a mayores éxitos y una representación más amplia en el futuro.